Un cuento del libro La Alegría Interior de Francesc Miralles
Durante
dos años completos diariamente sucedía eso. Por supuesto, la vasija
perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para
los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada
estaba muy avergonzada de su propia imperfección, y se sentía muy mal
porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que suponía era su
obligación.
Después de dos años la tinaja quebrada habló al aguador así: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas tú sólo puedes entregar la mitad de mi carga y solamente obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.
El aguador le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a casa, quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”.
Esto
hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo
del camino. Aún así, la tinaja se sentía apenada porque al final sólo
quedaba dentro de sí la mitad de agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello: sembré semillas de flores a lo largo de todo el camino por donde vas, y todos los días las has regado, y por esos dos años yo he podido recoger estas flores. Si no fueras exactamente tal como eres, con todas tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esta belleza”.

Com mola Laia!! asies per estes historietes taan mel! un besi! Noleta
ResponderSuprimir